El caso del primo hermano de Ronaldinho.
Sin tecnicismos ni azúcares añadidos.

Imagínate por un momento que tienes una clínica dental en Madrid y que podemos afirmar sin temor a equivocarnos que, más que un dentista, eres un redentor de piñatas descarriadas, un hacedor de sonrisas profidén, un esteta de la mordida perfecta, un genio de…, bueno, ya te haces una idea.

Y ahora imagínate a un veinteañero -tal vez un primo hermano de Ronaldinho- contemplándose en el espejo del baño tras otra improductiva salida nocturna. «Espejito, espejito mágico, ¿quién es más feo que un gremlin mojao

Pregunta para nota:

Si el primo de Ronaldinho coge el móvil y, en un arrebato de ira y frustración, escribe «dentista en Madrid», ¿Google mostrará tu clínica dental entre las opciones destacadas?

Respuesta condescendiente de insoportable friki digital engreído-capullo-sabelotodo:

«Pues si has sido un niño bueno y te has portado bien con el tito Google contándole que corriges dentaduras rebeldes, que ofreces diversos tratamientos, que tus clientes están felices y un sinfín de cosas mucho más complejas a nivel técnico, el tito Google se portará bien contigo, te considerará un líder local y te posicionará delante de los ojos de tu potencial cliente.

En cambio, si has ido en plan malote y te has pasado a Google por el forro…, lo tienes chungo porque Google -que rivaliza en maneras con cualquier personaje de Tarantino- te servirá la venganza en plato frío, te disparará por la espalda y te enterrará allí donde tú sabes que estás pero donde desafortunadamente nadie más mira.

Sí, habrás perdido otro cliente y tu competencia se frotará las manos como el Señor Burns de Los Simpson».

Vale. Ahora extrapola esto a tu terreno («abogado divorcios», «reforma cocina» o «lo que sea que tú vendas«) y piensa en los beneficios de ser un líder local.

¿Puedes sentir ya el agradable tacto de la lluvia de billetes?